La construcción de submarinos en Cádiz

En el campo de la construcción de submarinos en España una rara avis fue el submarino de diseño alemán “E-1” que se construyó en los Astilleros Echevarrieta y Larrinaga, de Cádiz, con asistencia técnica alemana y llevada a cabo con la mayor de las reservas por todos los elementos implicados.

Nos encontrábamos justo en el tiempo entreguerras, Alemania deseaba vivamente evadirse de las restricciones del Tratado de Versalles, que le prohibía tajantemente la construcción de submarinos, obligándole a abandonar la experiencia acumulada durante la Gran Guerra. Toda la infraestructura tuvo que ser desmantelada pero la industria alemana viendo no veía muy lejano un nuevo enfrentamiento, se embarcó en un rocambolesco proyecto donde los espías como el Almirante Canaris o los multimillonarios buscavidas como Horacio Echevarrieta hacían su agosto.

Echevarrieta contaba con unas estupendas amistades

Echevarrieta contaba con unas estupendas amistades

El 11 de Noviembre de 1918 se firma en un vagón de tren, en el bosque de Compiegne, el Armisticio por el cual se suspenden las operaciones de la Gran Guerra entre los Ejércitos centrales (alemanes y austrohúngaros) y la Entente. Las tensiones en Europa no finalizaron con la contienda y a los alemanes les urgía que, de alguna forma se reactivase su experiencia en la construcción de submarinos, para ello no había otra solución que la de utilizar astilleros extranjeros que no despertasen las sospechas de las naciones signatarias del Tratado.

La operación comenzó en 1922, cuando un grupo de ingenieros y técnicos procedentes de las firmas Krupp Germania-Werft, Deutsche Schiff und Maschinenbau AG y del Arsenal de Wilhemshaven, fundaron con sede en La Haya (Holanda), la empresa de ingeniería naval N. V. Ingenieurskantor voor Scheepsboun (IvS), especializada en el diseño y proyecto de submarinos. La empresa se constituyó con el único propósito de encubrir la violación por parte de Alemania del Tratado de Versalles y fue utilizada para la manufactura de submarinos para los países que los pagaban. Se desarrolló en secreto.

La firma se constituyó con un capital social de 12.000 marcos y al frente de la misma se situó el Dr. Hans Techel como director técnico, mientras el Capitán de Corbeta Ulrich Blum actuaba en calidad de director comercial. La empresa estaba fuertemente subvencionada por la propia Reichsmarine que la usaba para mantener encendida la llama de su U-Bootswaffe, permitiéndole seguir adiestrando y desarrollando la que sería su arma más temida en el Atlántico durante la Segunda Guerra Mundial. En la IvS trabajaban antiguos ingenieros de submarinos alemanes que ya se habían distinguido con sus diseños durante la Primera Guerra Mundial, y que enviaban los planos de los diferentes buques que se construían en la Unión Soviética, Finlandia, Turquía y España.

Echevarrieta soñó igual que Peral y por ello terminó en la carcel

Echevarrieta soñó igual que Peral y por ello terminó en la carcel

El que se construyó en Cádiz fue bautizado con el nombre “E-1”; perteneció al tipo IA, con sus planos, construyeron los rusos sus submarinos de la clase “Stalinets”. Fue el origen de los llamados por los alemanes, submarinos de mar, para distinguirlos de los oceánicos, costeros y minadores.

Sus principales características fueron: eslora 72,38 metros, manga 6,20 metros y calado 4,10 metros. Desplazamiento, 750 toneladas en superficie y 960 en inmersión. Era propulsado por dos motores Diésel con 2.800 C.V. y dos eléctricos con 1.000 C.V. en total, que le imprimían una velocidad de 20 nudos en superficie y 9 en inmersión. Su autonomía en superficie, con los lastres llenos de combustible, alcanzaba las 14.890 millas a 9, 6 nudos, y en inmersión era de 101 millas a 4 nudos. El armamento estaba constituido por un cañón antiaéreo de 101, 6 mm, una ametralladora de 20 mm y seis tubos lanzatorpedos de 533, 4 mm (cuatro a proa y dos a popa). Su cota máxima era de 100 metros.

Se trataba de un submarino de doble casco, con un revestimiento exterior donde se ubicaban los lastres y tanques de combustibles, y cuya forma de diseño se mantuvo hasta la construcción de los submarinos clase “Delfín”. Se trataba de un submarino muy superior a los que teníamos y tendríamos durante décadas en España.

El protagonista de esta aventura fue el empresario vasco Horacio Echevarrieta y Marurí (Bilbao, 1.870 – Burceña-Barcaldo, 1.963), que en 1917 se había hecho con los astilleros gaditanos de que habían pertenecido a la familia Vea-Murguía y que se encontraban clausurados desde 1903. Echevarrieta fue el industrial más rico de la España de la época. Amigo de Alfonso XIII e Indalecio Prieto, vivió unos tiempos donde todo parecía posible. En 1921 salto a la popularidad al poner de su bolsillo los cuatro millones que exigió Abd el-Krim para liberar a los 630 prisioneros españoles que estaban en su poder tras el desastre de Annual.

Echevarrieta era un hombre acostumbrado a tratar con políticos, nobles y espías. Diputado por la coalición entre socialistas y republicanos, era también un experimentado naviero que soñaba con construir la máquina más perfecta para surcar los océanos y ganar las guerras: un submarino revolucionario. Tras hacerse con el astillero, el bien relacionado Echevarrieta viajo a Postdam y se entrevistó con Wilhelm Canaris y Walther Lohmann en el palacio de Sans Soussi. El primero se haría muy famoso años más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, al hacerse cargo de la inteligencia germana; el segundo era el responsable en la Kriegsmarine de financiar a la IvS.

Los Astilleros Echevarrieta sólo se dedicaron a ensamblar

Los Astilleros Echevarrieta sólo se dedicaron a ensamblar el E-1

La construcción de su submarino comenzó en 1.925 y terminó en manos de la Marina Turca que se hizo con él en el puerto de Valencia un 27 de diciembre de 1.934. El Diario Oficial del Ministerio de la Marina nº 155 del 13 de julio de 1926, publicó el real decreto ley de 9 del mismo mes disponiendo la realización de un importante programa naval que incluía doce submarinos clase “C” que luego no se construyeron. Aprovechando este programa viajan a España los capitanes de corbeta Walter Lohman y Wilhem Canaris en nombre la IvS, vemos que no deja de ser una tapadera de la Kriegsmarine. Echevarrieta terminaría en la cárcel, acuciado por las deudas contraídas con el submarino. Amparado en unos contratos con la IvS, Echevarrieta consigue una concesión para construir una fábrica de torpedos en unos terrenos próximos a su astillero gaditanos del entonces ministro de marina el almirante Cornejo. Esta fábrica de torpedos resultaría fatídica para los gaditanos en 1947, cuando sufrieron los efectos de una explosión que se pudo oír a cientos de kilómetros.

Los trabajos físicos del submarino no se iniciaron hasta el año 1928, el astillero Echevarrieta y Larrinaga sólo se encargaba de ensamblar las piezas que le llegaban desde Holanda, Alemania y Suiza. Para que todo saliera bien, se desplazaron 50 técnicos alemanes que se hicieron responsables de la buena marcha del proyecto. La quilla del submarino se puso un 22 de abril de 1929 y en menos de dos años se terminó su construcción. Por primera vez en España se utiliza la soldadura para la construcción de submarinos, que no se retomaría hasta los submarinos de procedencia francesa. La madrina iba a ser la Sra. Techel, pero ante la imposibilidad de poder desplazarse a Cádiz, delegó en la hija de uno de los ingenieros españoles, Mercedes Unzurrunzaga Aristegui.

Uno de los que probó el submarino, terminaría siendo responsable de hundir el C-3

Uno de los que probó el submarino, Grosse terminaría siendo responsable de hundir el C-3

El “E-1”, sin nombre y con bandera de la marina mercante queda listo para pruebas en mayo de 1931, cuando España ya era republicana. Un numeroso grupo de oficiales de la Armada, ingenieros y especialistas alemanes realizaron numerosas salidas por la bahía de Cádiz evocando al insigne Isaac Peral. Una de las curiosidades históricas de este submarino gaditano es que las pruebas de mar, que comenzaron en mayo de 1931, fueron realizadas por especialistas del arma submarina alemana, entre ellos Lothar von Arnauld de la Périere, el mayor as de submarinos de todos los tiempos. Las fotografías de la hemeroteca del Diario de Cádiz, permiten saber que también Harald Grosse, otro famoso submarinista, también participo en las pruebas del submarino. Curiosamente Harald terminaría siendo el responsable del hundimiento del submarino español “C-3” un 12 de diciembre de 1936 en aguas de Málaga, torpedeado por el U-34 que estaba bajo su mando. Una vez demostrada su valía se traslada a Cartagena donde fue sometido a una intensa evaluación por parte de la Armada, muy interesada en quedárselo. Tras las pruebas en Cartagena se rechaza su compra y se vende a Turquía, adoptando el nombre de “Gür” al pasar a sus nuevos propietarios.

Nucas se sabría que hubiera ocurrido con el E-1, España vivía una etapa de inestabilidad

Nunca se sabría que hubiera ocurrido con el E-1, España vivía una etapa de inestabilidad

Evidentemente, era un submarino superior a nuestros coetáneos “C”, y desde un principio, hubo negociaciones entre la Armada y Echevarrieta para su adquisición. Fueron los interlocutores, por parte española, el Capitán de Corbeta Don Francisco Guimerá, y por la alemana, H. Techel, Friedrich Schürer, Federico Schotte y Eberhard Messerschmidt. Guimerá presenció la prueba de los motores, en Schaffhausen (Suiza), a finales de marzo de 1.930, y en mayo, los mismos alemanes insinuaron a las autoridades españolas la conveniencia de que se trasladase una comisión a Constantinopla, para presenciar las pruebas de mar de un submarino construido en Turquía y muy parecido al de Cádiz. Las ofertas alemanas se cruzaron con otras simultáneas francesas de los Chantiers et Ateliers de La Loire, pero todo fracasó; sin duda, debido a las circunstancias políticas por las que atravesaba España en aquella época.

Desde luego Echevarrieta intentó por todos los medios vender el submarino a España, el Congreso discutió el asunto pero la gestión fracaso. El diputado señor Ramón Carranza fue uno de los detractores iniciales, aunque después cambiaría de opinión ya nada se pudo hacer. Los sucesos revolucionarios de Octubre de 1934 en los que se vio envuelto Echevarrieta no propiciaban una situación que aconsejaran la adquisición del submarino. Mientras, el E-1 permanecía en el puerto de Cartagena con una dotación reducida y esperando a ver que pasaba con él. El 24 de julio de 1933 se traslada al puerto de Valencia, donde permanecería otro año más hasta que finalmente termina en manos turcas. El 27 de diciembre de 1934, fue abanderado con el pabellón de la media luna recibiendo el nombre de “Gür”, se hicieron cargo del submarino dos tenientes de navío turcos que contaron con la ayuda de una dotación de marineros de su país y el resto eran alemanes. La venta la liquidaron la casa holandesa IvS y el propio Echevarrieta por la cantidad de 8.932.100 pesetas. Echevarrieta pudo saldar sus deudas y salir de la cárcel. Una vez ultimados los preparativos para el viaje, en julio de 1935 se hicieron a la mar rumbo a Estambul, donde permanecería operativo hasta 1947.

Los Astilleros tienen un vínculo muy fuerte con la Armada Española

Los Astilleros tienen un vínculo muy fuerte con la Armada Española y más con Cádiz

Como reseña recordar que los astilleros de Echevarrieta también se encargaron de construir el que es todavía nuestro buque escuela, el Juan Sebastián Elcano, botado en 1927 y también otra serie de unidades menores como fue la reproducción de la carabela Santa María que se hizo con motivo de la exposición iberoamericana de Sevilla de 1929. Dada la escasez de negocio naval, sus talleres también se dedicaron a producir locomotoras entre otras cosas, cabe reseñar que el magnate fue uno de los socios fundadores de Iberia, dónde también contaría con la ayuda de sus amigos alemanes (Lufthansa poseía el 24% de Iberia).

Cádiz nunca olvidaría a Horacio Echevarrieta

Cádiz nunca olvidaría a Horacio Echevarrieta

BIBLIOGRAFÍA

– BUSQUETS Y VILANOVA, C., COELLO LILLO, J. L. y CAMPANERA Y ROVIRA, A. 2006. Los submarinos españoles. Madrid: Editorial Agualarga. ISBN 8480559527

– DÍAZ MORLÁN, P. 1998. Horacio Echevarrieta 1870-1963. El capitalista republicano. Madrid: Editorial Plaza. ISBN 8488717238.

– RAMÍREZ GABARRÚS, M. 1983. El arma submarina española. Madrid: E.N. Bazán. ISBN 8450092671.

– Documental: El último magnate 2011 del director José Antonio Hergueta.

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