Los Servicios Secretos en la Guerra de Cuba: “Confianza Agustina”

 El otro día les hablaba de un diputado español, don Ramón de Carranza y Fernández de la Reguera, que se opuso a la construcción del Proyecto Peral. Ya avisé que este personaje daría lugar a una entrada que, aunque no  relacionada con submarinos, tiene suficiente  interés para la Historia Naval de España que la hace merecedora.

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En 1898 se vivió en España la mayor tragedia de su historia. Una guerra que supuso la pérdida de nuestras últimas posesiones en ultramar, los últimos vestigios del “antiguo gigante español”, que estaba más preocupado de sus problemas internos que de lo que ocurría a su alrededor. La pérdida de influencia española en el panorama internacional coincidió con el surgimiento de Estados Unidos como potencia marítima y geopolítica.

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El 19 de abril de 1898, el Congreso americano adopta una resolución pidiendo la independencia para Cuba y el presidente MacKinley inicia los preparativos para la guerra. El secretario de Guerra de la Marina, Teodoro Roosevelt, impide todos los deseos de paz de España, materializando las ansias expansionistas norteamericanas que predicaba la doctrina de Alfred Thayer Mahan.

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Los Servicios de Inteligencia Españoles

 España disponía en esos momentos de una extensa red de espionaje en los Estados Unidos. A partir de 1895, el agregado naval de la embajada española en Washington, teniente de navío Gutiérrez Sobral, comienza a enviar informes continuos sobre el estado y preparación de la Marina norteamericana y de las defensas costeras. Y poco antes de producirse el estallido de la guerra, Gutiérrez Sobral es relevado por el teniente de navío Ramón de Carranza. Al iniciarse el conflicto, el personal diplomático español abandona los Estados Unidos y se traslada a Canadá, desde donde continúa con sus actividades de espionaje bajo la dirección de Carranza.

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Entre los éxitos más importantes que consiguió la red establecida por la embajada española pueden destacarse dos de ellos:

  • En los primeros días del conflicto, tras el desembarco de las tropas norteamericanas en Cuba, el sargento Elmhurst del 3º de Caballería del US Army se dejaría apresar por los españoles con la finalidad de pasar información, debiendo identificarse por un anillo de plata y por la contraseña “Confianza Agustina”.
  • El otro caso llegó a estar incluso presente en la firma del Tratado de París. Se trataba de la secretaria de la delegación americana que negoció la firma del tratado de paz: la señora Sara Atkinson.

Desde Canadá los servicios españoles pasaban información a España mediante informes en clave que se transmitían telegráficamente, uno de los cuales advertía de la intención de los americanos de hundir el Merrimac a la entrada de la bahía de Santiago para impedir la salida de la escuadra de Cervera. Pero la actividad de estos hombres no se limitaba tan sólo a los Estados Unidos, puesto que operaban por todo el Caribe. Así, intentaron buscar la información necesaria para que el almirante Cámara pudiera efectuar un ataque sobre las costas de los Estados Unidos, teniendo como base de operaciones Hamilton, capital de las islas Bermudas. Sin embargo, la operación fue descubierta y los británicos, actuando conforme a las reglas de neutralidad, expulsaron de la colonia a los agentes españoles.

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Otro hecho importante de la red española estuvo protagonizada por el propio Carranza, quien atravesaría Canadá disfrazado sin ser descubierto por los servicios norteamericanos, en dirección a Vancouver. Una vez allí, y tras unírsele dos agentes españoles, se propuso adquirir un barco con la intención de dedicarse a realizar acciones de corso en la costa oeste de los Estados Unidos, tripulado por marinos españoles retenidos en Nueva York. Para ello compró el Amur, un navío ruso de 900 toneladas que costaba 70.000 dólares y dos viejos cañones para armarlo. Además de los dos viejos cañones compró treinta sables para el abordaje simulando pertenecer a una compañía de teatro. Con este barco tenía intención de interrumpir el tráfico mercante americano, ya que los norteamericanos tan sólo tenían un navío, el Wheeling, para oponerse.

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Ante los rumores, que finalmente terminaron por propagarse sobre la existencia de un buque corsario en la zona, los norteamericanos enviaron en apoyo del Wheeling otro pequeño crucero, el Bennington. Puesto al tanto Carranza de este hecho, planificó una acción para tomarlo al abordaje y hostigar el tráfico mercante entre Alaska y la costa oeste con el Bennington y el Amur.

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Sin embargo, toda la operación se vendría abajo antes de llevarse a cabo cuando, motivado por las presiones americanas, el cónsul austríaco, bajo cuya protección estaban los marinos que debían participar en la operación de Carranza, decidió reembarcarlos rumbo a España.

El Servicio Secreto Norteamericano (Secret Service)

El Servicio Secreto encargado de perseguir el contrabando, los delitos federales y la contrainteligencia, es creado durante la guerra civil por el coronel Baker, encuadrándose inicialmente en el Departamento de Guerra y pasando posteriormente a depender del Departamento del Tesoro.

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En abril de 1898, cuando el embajador español en los Estados Unidos Polo y Bernabé es expulsado a Canadá con toda su delegación, miembros de este servicio les siguen hasta Toronto. Una vez allí, Carranza es sometido a una estrecha vigilancia, lo que permite descubrir su entrevista con un inglés nacionalizado americano que había servido como oficial en el USS “Brooklyn” y que contaba con fuertes contactos en la US Navy.

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En este encuentro el citado personaje se compromete a pasar información a cambio de dinero, recibiendo instrucciones sobre el código de cifrado que iban a utilizar y la forma de enviar la información a través de una dirección anónima en Montreal. Al término de la charla, un agente del Servicio le sigue hasta la estación de ferrocarril, desde donde se dirige a Washington. Nada más llegar a la capital observan que se dirige al Departamento de la Marina, donde consigue información que trataría de enviar siguiendo las instrucciones recibidas de Carranza. Es interceptado por agentes del Servicio en la Oficina de Correos, que encuentran en sus manos una carta con la información obtenida en el Departamento de la Armada y con un remite de Montreal. Posteriormente se encontraría en su alojamiento el código de cifrado y varios sobres dirigidos a la misma dirección de Montreal. Dos días después, abrumado por el peso de su culpabilidad y la vergüenza por la traición cometida, se ahorcó con los barrotes de su celda.

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La enorme actividad de la Marina de Guerra y el conocimiento del gran número de simpatizantes de España provocaron gran inquietud entre los norteamericanos, apareciendo como consecuencia múltiples casos de falsos espías y de sabotajes que se debían casi siempre a pólvora en mal estado. La mayoría se basaban en sospechas insignificantes, siendo un millar de casos los considerados de suficiente importancia como para justificar una investigación por parte de agentes del Servicio.

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Savannah, Jacksonville, Tampa, Key West, Mobile, New Orleans, Galveston y San Francisco fueron los principales puntos de actividad. Uno de los planes de espionaje más interesante fue desarrollado por Carranza con la cooperación de unos detectives privados de Canadá. El objetivo del plan era obtener información empleando hombres con experiencia militar que se alistarían en el ejército norteamericano. Se pretendía que obtuvieran toda la información posible y una vez en Cuba se pasaran al bando español. Para evitar ser confundidos con el enemigo se les proporcionaba un anillo con las palabras clave “Confianza Agustina” grabadas en su interior.

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De los tres hombres elegidos para este cometido, uno tenía que ir a San Francisco y dos a Tampa. El seleccionado para San Francisco se lo pensó mejor y cuando se incorporó a su regimiento informó a sus mandos, desmontando toda la trama. De los dos que fueron a Tampa uno fue detenido nada más alistarse, y el otro, Arthur Frank Mellor, con el nombre falso de Miller, fue descubierto al recibir un cablegrama de Montreal.

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Dos días después de la detención de Mellor en Tampa, Carranza escribe una larga carta a su tío el almirante José Gómez Ymay dando cuenta de sus intentos infructuosos como espía. Esta carta es robada por agentes del Servicio, lo que permite relacionarlo con Mellor. En esta misiva Carranza demuestra su desánimo y el poco interés en seguir con sus labores de espía. Profesionalmente veía más interesante el mando de un barco. Hay que tener en cuenta que por su anterior mando del cañonero Contramaestre le concederían la Laureada de San Fernando. La confesión que hacía en la carta sobre sus actividades ilegales provocó su expulsión de Montreal por el Gobierno británico, al recibir éstos como prueba de los americanos una copia de la carta.

Oficina de Inteligencia Naval (Office of Naval Intelligence)

En 1882 los Estados Unidos crean el primer servicio moderno enfocado a la obtención de inteligencia: la Oficina de Inteligencia Naval, bajo la dirección de Theodorus Bailey Myers Mason. Ésta tendría dos funciones principales: recopilar información sobre las fuerzas navales del extranjero y la adquisición de la información necesaria para desarrollar y modernizar la nueva Marina estadounidense.

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La mayor fuente de obtención de inteligencia fue la red de agregados navales en Europa. En Francia, el teniente de navío William S. Sims empleó a un noble militar retirado con contactos españoles; en Alemania, el teniente de navío Niblack, reemplazado posteriormente por el capitán de navío en la reserva Barber, reclutó a un ex oficial de la marina como su agente en El Cairo

con la misión de vigilar el paso de la Flota de Reserva española por el canal de Suez, y también envió a un norteamericano en misión secreta a España; en Inglaterra, el teniente de navío C. Colwell fue el que más recursos dedicó, creando una amplia red de espías con el objetivo de seguir los movimientos de la Flota española de las Indias Occidentales.

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Al comienzo de las hostilidades, la Oficina Naval de Inteligencia envía a España dos agentes: el alférez William H. Buck, encargado de localizar la Flota de Reserva del almirante Cámara en el Mediterráneo, y el alférez Henry Heber Ward, con la misión de obtener información de los preparativos de la Flota de las Indias Occidentales en Cádiz a las órdenes del almirante Cervera. Embarcan el 30 de abril rumbo a Inglaterra, haciéndose pasar por ingleses, y navegan desde Liverpool hasta Gibraltar y el puerto de Cádiz con la misión de observar la composición y estado de la Marina española, así como del tráfico marítimo. Al verse descubiertos deciden separarse, recalando Henry H. Ward en el Caribe a finales de junio, donde es arrestado por el Ejército español nada más llegar y puesto a buen recaudo, hasta que interviene el cónsul inglés, que convence a las autoridades españolas de que Henry Ward no es un espía sino un mercader inglés, lo que le permite continuar su misión por un tiempo más.

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Otro personaje que se puede incluir dentro de la órbita de la ONI es Edwin Emerson, corresponsal que ofreció sus servicios a Teodoro Roosevelt cuando era secretario de Guerra de la Marina. Este desarrolló su actividad inicialmente en Cuba, pasando posteriormente a Puerto Rico, donde entablaría contacto con el teniente Whitney de la División de Información Militar. Entre los éxitos del espionaje americano habría que citar el conseguido por el agregado naval en España, capitán de navío Sims, quien llegó a reclutar a un oficial español destinado en la División de Operaciones de la Armada y a su esposa.

Fotograma de las película “Vizcaya under full headway” de la American Mutoscope & Biograph Co. (Librería del Congreso)

Este oficial pasó informes valiosos sobre los buques españoles de guerra y el estado en el que se encontraban (ya que su posición dentro de la División de Operaciones de la Armada le hacía gozar de información privilegiada), y detallados informes sobre las defensas costeras y portuarias de las islas Canarias, por si los norteamericanos se decidían atacar el territorio metropolitano español.

Fotograma de las películas “Wreck of the “Vizcaya” de la American Mutoscope & Biograph Co. (Biblioteca del Congreso)

División de Información Militar (Military Information Division)

En 1885 el Ejército crea la División de Información Militar, encuadrada en la Adjuntant General Office y con similares funciones a la Oficina Naval de Inteligencia, enfatizando su labor en las potencias europeas, especialmente Alemania y España, potenciales enemigos de Estados Unidos en ese fin de siglo. Algunos de los errores que cometieron los Servicios de Inteligencia americanos estuvieron motivados por su falta de preparación y previsión ante los acontecimientos que se avecinaban. Así, por ejemplo, el comodoro George Dewey en su ataque a las islas Filipinas carecía de información vital para la conducción de las operaciones, llegando a desconocer el teatro de operaciones porque la Armada americana no había podido facilitarle mapas de la zona. De la misma manera, los oficiales y jefes del US Army se quejaban constantemente de la falta de información sobre las posiciones y fortaleza de las tropas españolas que defendían Santiago de Cuba.

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Pero no todo fueron fiascos. A petición del propio presidente McKinley, el teniente Andrew Rowan se infiltraría en la isla de Cuba con el cometido de encontrar al líder insurrecto Calixto García, a quien debería entregarle una carta personal y con quien debería supervisar la recepción de armas y municiones. Al mismo tiempo estudiaría las posiciones españolas, la topografía y la disposición de los caminos. Esta hazaña tuvo una gran repercusión mediática en la época, realizándose años más tarde una película llamada Una carta a García.

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El teniente Henry Howard Whitney sería el encargo de realizar tareas similares en la isla de Puerto Rico. Merced a su trabajo, las tropas norteamericanas desembarcarían en el sur de la isla, menos protegida, en lugar de hacerlo frente a la capital, San Juan de Puerto Rico, como los españoles esperaban.

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Whitney es llamado a West Point en enero de 1898 para recibir adiestramiento sobre los últimos adelantos tecnológicos en cuanto a manejo de equipo fotográfico con el fin de la preparación de mapas. Una vez finalizado este adiestramiento embarca en el buque de corresponsales Anita rumbo a Puerto Rico. Después pasaría al mercante inglés Andarose, para llegar a la ciudad de Ponce el 15 de mayo. El capitán de éste autoriza a Whitney a bajar tierra en todos los puertos que tocase el barco, y de esta forma logra recorrer toda la isla de Puerto Rico, lo que le permite identificar las favorables condiciones que ofrece para un desembarco la amplia bahía de Guánica, desprovista de defensas y cercana a la ciudad de Ponce.

Embarque de heridos (Biblioteca del Congreso)

Desde Ponce comienza Whitney su intenso recorrido por varios pueblos de la isla, fingiendo ser un inglés miembro de la tripulación del Andarose, como vendedor ambulante o como aficionado a la pesca, pasando largas horas en las costas recogiendo datos sobre la topografía, localización, minado y defensas de los puertos y bahías, carácter de los habitantes, medios de comunicación, faros, carreteras, etc. Entre el 15 y 28 de mayo, según evidencian los dos mapas de los Archivos Nacionales de Washington, se sitúa a Whitney recorriendo varios puertos de la isla: el día 20 de mayo en Ponce, el día 22 en Guayama, el 25 en la isla municipio de Vieques y el 28 en San Juan.

 IMAGENES

Whitney, además de contar con una preparación formal en el campo de la información militar y de poseer unas habilidades excepcionales según lo refleja su expediente militar, era capaz de hacerse pasar por un perfecto inglés, manteniendo una estrecha relación con el cónsul inglés Philip C. Hanna. Circunstancias que amortiguaron las sospechas recibidas por parte del Gobierno español con la noticia de que un americano que se hacía pasar por un periodista inglés había desaparecido del barco Anita en el puerto de Santo Tomás, y de incluso haberse identificado su nombre y posterior localización en las cercanías del pueblo de Arroyo por un sargento de la Guardia Civil. La osadía y la abierta relación que mantenía con el cónsul inglés Hanna impidieron que las autoridades tomaran acción en contra suya, pues no querían provocar un conflicto con Inglaterra. La información suministrada por Whitney fue clave para la ocupación de la isla de Puerto Rico, y surtió tal impacto que logró inducir al propio general Nelson A. Miles a alterar sus planes de desembarco. En lugar de un desembarco por el este, en Fajardo, el general Miles sorpresivamente decidió continuar hacia el sur, desembarcando en el puerto de Guánica el 25 de julio de 1898  donde sólo encontró la oposición de un oficial español y 11 soldados.

Carga de mulas destino a Santiago (Biblioteca del Congreso).

Un personaje capaz de realizar tan arriesgada misión debía poseer, indudablemente, unas cualidades muy especiales, entre ellas los idiomas. Según su expediente se le describe de la siguiente manera:

«La habilidad para prestar atención y sus hábitos para ejercer sus obligaciones son excelentes. Un oficial con un futuro excelente… Responderá con efectividad a cualquier responsabilidad que se le asigne. Se le puede confiar cualquier labor que requiera buen juicio y discreción. Está cualificado mental, moral y físicamente para las labores propias de su posición.»

Wreck of the Maine, Havana

U.S.S. Maine

El teniente Victor Blue también se internaría en la isla de Cuba en diversas ocasiones con la finalidad de buscar los lugares más propicios para desembarcar municiones, y tras el bloqueo de la escuadra española en Santiago de Cuba dedicaría sus esfuerzos, a petición del propio almirante William Sampsom, a localizar la posición de los buques y de las defensas costeras españolas en torno a la bahía de Santiago.

Roosevelt’s Rough Riders embarking for Santiago (Biblioteca del Congreso)

Se desconocen los nombres de la inmensa mayoría de los agentes reclutados por los servicios americanos, debido a que éstos al concluir las hostilidades destruyeron todos los documentos que hacían referencia a los mismos. Pero estos ejemplos que hemos presentado son bastante significativos de la importancia dada por los norteamericanos en la guerra de Cuba a ese recién creado Servicio de Inteligencia.

Fotogramas de los restos del Maine  (Biblioteca del Congreso)

BIBLIOGRAFÍA

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MAHAN, Alfred T. Lessons of the war with Spain: and other articles. 1899.

PASTOR PETIT, Domingo. Espías españoles (del pasado y del presente). 1979

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TARACHA, Cezary. Espías y diplomáticos. Servicios de información de España en la época de los primeros Borbones. Werset, 2005.

WOODFORD, Stewart L.  The American-Spanish War, a history by the war leaders. 1899.

 

 

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