In Memóriam: Camil Busquets i Vilanova

Hoy nos ha dejado nuestro amigo Camil Busquets, grande entre los grandes. Siempre recordaré el día que lo vi por primera vez cuando yo era un joven Alférez de Navío que entraba  en Barcelona a bordo de la Fragata Cataluña en el año 1996.

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Camil Busquets i Vilanova en el poceto sonar del MHC “Segura” (foto: 4.bp.blogspot.com)

Mis compañeros más antiguos me decían “ese es Camil”, uno de los pocos españoles que aparecen en el Jane’s Fighting Ships. Yo nunca pensé que pudiera conocer a un colaborador de tan prestigiosa publicación, con el tiempo he tenido la suerte de conocer a alguno más e incluso hacerme amigo de él, ¿verdad Diego?.

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Vista de la dársena de Barcelona durante la Revista Naval de 1989 (Foto: Camil Busquets / Revista Naval).

Siendo Teniente de Navío tuve la oportunidad de visitar de nuevo la ciudad Condal, en este caso a bordo del Submarino Narval. Nos esperaba una jornada de fiesta y celebración, aunque el motivo era triste puesto suponía la baja del submarino.

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Fragata Andalucía F72 dirigiéndose al lugar donde se encontraba la flota internacional fondeada (Foto: Camil Busquets / Revista Naval).

Esta vez sí pude charlar con él y decirle lo mucho que me gustaban sus libros y sus fotos. Camil era un enamorado de la Armada, sabía mucho más que nosotros pero nunca nos dejaba en ridículo y oportunidad tenía.

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Entrada del portaaviones español en el puerto de Barcelona una vez finalizada la revista naval (Foto: Camil Busquets / Revista Naval).

Él y otros como él han dedicado su vida a estudiarnos, a escribir sobre nosotros y nuestra historia. Camil era un completo friki de lo naval, incluso era modelista que más se puede pedir a un fotógrafo de barcos.

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El flamante Príncipe de Asturias R11 fondeado frente a la costa barcelonesa (Foto: Camil Busquets / Revista Naval).

A todos los interesados en el tema de los submarinos españoles, les recomiendo el libro “Los submarinos españoles”, de Camil Busquets, Albert Campanera, Juan Luis Coello y Agustín Rodríguez, editado por Agua Larga-Grupo Cultural, Madrid, 2006, que mereció  ese año el premio “Virgen del Carmen” de la Armada. Comprende desde los primeros proyectos, Cosme García, Monturiol, Peral y los diferentes submarinos que ha tenido la Armada hasta incluso el S- 80 que está en construcción.

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Los submarinos españoles (Foto: Deposito Hidrográfico)

Te echaremos de menos y solo nos queda desearte buena singladura amigo Camil. BZ por todo el cariño que nos has dedicado.

Bibliografía

Busquets i Vilanova, C. (1977). Modelismo naval navegable a motor: Barcelona : Picazo.

Busquets i Vilanova, C. (1986). Radiocontrol aplicado al modelismo: Viladrau, Gerona : Cedel, 1986.

Busquets i Vilanova, C. (1992). Las marinas de guerra occidentales después de la guerra del Golfo: Madrid : Aldaba, D.L. 1992.

Busquets i Vilanova, C. (1997). Buques de guerra del año 2000: Madrid : Agualarga, 1997.

Busquets i Vilanova, C. (2000a). El sueño de Ícaro: Madrid : Agualarga, 2000.

Busquets i Vilanova, C. (2000b). La eterna vela: Madrid : Agualarga, 2000.

Busquets i Vilanova, C. (2004). Jarcias, palos y velas: Madrid : Agualarga, 2004.

Busquets i Vilanova, C. (2005). Buques de combate: Edicomunicación, S.A.

Busquets i Vilanova, C., Coello, J. L., & Campanera, A. (1994). Los portaaviones españoles: Madrid : Aldaba, D.L. 1994.

Busquets i Vilanova, C., Coello, J. L., Campanera, A. & Rodríguez González, A. (2002). Los submarinos españoles: Madrid : Agualarga, 2002.

D’Agostino, C., & Busquets i Vilanova, C. (1981). El libro del modelismo en plástico: Editorial De Vecchi, S.A.U.

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SALVAMENTO SUBMARINO: EL ASCENSOR SUBMARINO GÉNOVA.

El desastre de la pérdida del submarino ruso Kursk en agosto de 2.000 acaparó la atención del mundo y se convirtió en noticia de portada de  todos los periódicos. La gente se solidarizó con los submarinistas rusos y criticó a su gobierno, incapaz de rescatarlos.

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Los submarinistas no son locos temerarios y siempre tienen miedo a quedarse encerrados en el fondo sin posibilidad de escapar. Desde que el hombre ha buscado la forma de gobernar los dominios de Neptuno  han ocurrido accidentes y el número de víctimas se ha ido incrementando, en los últimos 90 años (sin tener en cuenta las guerras) se han hundido 336 submarinos: 85% en cotas inferiores a la de colapso y 70% del total con posibilidad de rescate.

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El primer suceso de siniestro de un submarino se remonta a 1.774, exactamente no era un submarino era una goleta, su inventor John Day perdió la vida en un intento por demostrar que la navegación submarina sí era posible.

El primer submarino en perderse con toda la dotación fue el británico HMS A1. El 18 de marzo de 1904 sufrió una colisión con el mercante SS Berwick Castle cuando se dirigía a puerto y sus 11 hombres se fueron para el fondo.

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El número de accidentes se fueron multiplicando a medida que las Armadas fueron incorporando submarinos entre sus unidades, rápidamente se hace palpable la necesidad de buscar una salida para la pérdida de submarinos a poca profundidad.

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En 1.910 Francia se levanta con la triste noticia de la muerte de todos los miembros de la dotación del FS “Le Pluviôse” en el puerto de Calais tras colisionar con el vapor “Pas-de-Calais”, a pesar de la escasa profundidad no se pudo salvar a nadie.

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El 17 de febrero de 1915, Alfonso XIII estampó su firma al pie de la ley que ha pasado a la historia de la Armada española como Ley Miranda por la que se creaba el Arma Submarina. La necesidad de tener preparado el salvamento de los mismos es lo que llevaría a Arturo Génova a patentar su boya, también conocida como Ascensor Submarino.

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La forma de rescate se estableció mediante el uso de grúas y pontones, la máxima profundidad de buceo se establece en 90 metros  tras no conseguir rescatar el USS F4 hundido en Honolulu a 100 metros de profundidad. Los tiempos en el fondo se limitaban a 10 minutos aproximadamente, el trabajo fue duro y el resultado más todavía, murieron todos los miembros de la dotación.

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Los accidentes se suceden y no se mejoran las condiciones, llegamos al 17 de diciembre de 1927, esta vez le toca al USS S4, tras colisionar con el guardacostas USS “Pauling” cae al fondo, sólo eran 30 metros, pero nada se pudo hacer por rescatarlos pereciendo sus 40 hombres. Esto marca el comienzo de los  estudios de métodos  y medios que permitieran abandonar el submarino: nace el escape libre.

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Este hundimiento marca una época importante en el escape submarino. El Teniente de la USN  Momsen desarrolla y prueba con éxito el “chaleco de escape de submarinos”. Los ingleses desarrollan el suyo, el aparato de escape submarino Davis (DSEA) que es adoptado por la Royal Navy en 1929.

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La verdad es que estos ayudaban pero tampoco eran decisivos, en el caso de DSEA se demostró que el número de fallecidos era igual si se usaba o no. La inquietud de un joven Teniente de Navío Génova le lleva a patentar su invento..

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La realidad del momento pedía un sistema que hiciese que los tripulantes pudiesen evacuar el submarino con seguridad y por sus propios medios. La medicina subacuática estaba poco desarrollada, la presión a solo unos metros bajo el agua provocaba embolias.

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El sistema de Génova permitía aislar al accidentado del agua y proporcionaba un medio autónomo que resolvía  los problemas de presión y su localización en el exterior. El ya entonces Capitán de Corbeta Génova propone someter a su invento a pruebas en el submarino C-3.

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En la Revista General de Marina de septiembre de 1.930 podemos leer el resultado de las pruebas:

El ascensor submarino.

Durante el mes de julio se han llevado a cabo en aguas de Cartagena las pruebas preliminares del primer aparato para salvamento de dotaciones de submarinos construido en España. Consiste en un ascensor o boyarín de forma especial que va y viene del submarino naufragado a la superficie del mar, conduciendo uno o más hombres de cada viaje. (El modelo experimental ahora probado sólo tiene cabida para uno). Hasta ahora se han realizado unas 20 salidas desde distintas profundidades hasta 50 metros sin entorpecimiento ninguno (de las que publicamos algunas fotografías). El método es por completo independiente de la profundidad; no requiere en modo alguno la intervención de buzos, ni hay que someter a los náufragos a la presión ni la frialdad del agua. Tampoco hace falta ningún auxilio exterior organizado; basta un pequeño bote  sin preparación alguna para el caso, como uno de pesca. Por lo tanto, el salvamento es igualmente posible e inmediato cualquiera que sea el lugar del accidente al puerto o base más próxima. Con el modelo experimental, susceptible, claro es, de mejora en algún detalle, se ha conseguido evacuar un hombre cada quince minutos.

Es adaptable en la mayor parte de los buques ya construidos con poco coste y reforma.

Se han suspendido las pruebas hasta el próximo otoño con motivo del viaje al Cantábrico de la flotilla de submarinos de Cartagena, a la que pertenece el C-3, buque en que se ha montado el ascensor submarino.

El invento era muy bueno y original, pero tenía el problema de que sólo servía para una persona. Se podía volver a bajar, pero la maniobra era engorrosa y rápidamente se descarta para emplear la que se conocería como campana “McCann”.

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El hundimiento del Submarino Nuclear USS “Thresher” el 10 abr 1963, por causas que aún hoy se desconocen y en sondas de 2500 metros, en el que pereciendo sus 129 hombres, marca el inicio del desarrollo del vehículo autónomo de rescate DSRV (Deep Submarine Rescue Vehicle). Pero esto lo dejamos para otra entrada.

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La campana McCann se seguiría utilizando hasta nuestros días y  nadie reconocería la similitud que tiene con la obra de Arturo Génova Torruella, yo, en cambio, veo muy parecidos ambos sistemas; la campana puede ser considerada una evolución del ascensor submarino’ y una vez más el invento de un español caería en el olvido.

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GRAY, Edwyn: “Disasters of the Deep: A History of Submarine Tragedies”. Annapolis: Naval Institute Press, 2003, 288 pp.

Extra, últimos hallazgos gracias al Sonar

Hoy  traemos una entrada calentita, digna de sacar una edición extra de nuestro blog. Hace unos días se hacía publico el hallazgo del acorazado japonés IJN “Musashi”, gemelo del “Yamato” y una de las mayores unidades de la Segunda Guerra Mundial.

Imagen del impresionante crucero nipón IJN “Musashi” (fuente).

Imagen del impresionante acorazado nipón IJN “Musashi” (fuente).

El acorazado, que desplazaba mas de 73.000 toneladas, fue hundido por aviones de guerra estadounidenses el 24 de octubre de 1944, en el apogeo de la Batalla del Golfo de Leyte en la que se enfrentaban las fuerzas estadounidenses a las japonesas .

Batalla del Golfo de Leyte, golpe definitivo a la Armada Nipona (fuente).

Batalla del Golfo de Leyte, golpe definitivo a la Armada Nipona (fuente).

Gracias al apoyo económico de Paul Allen cofundador de Microsoft, se pudo realizar este proyecto que ha llevado seis largos años. El Musashi llevaba más de 70 años hundido.

Paul Allen cofundador de Microsoft publicó la noticia en la redes sociales (fuente).

Paul Allen cofundador de Microsoft publicó la noticia en la redes sociales (fuente).

Pero ese no ha sido el único hallazgo, en ABC digital nos traían hace 3 días la noticia de que habían recuperado un tesoro valorado en 47 millones de euros del fondo del Atlántico.

Los restos del "Ciudad del Cairo" escondían un tesoro (fuente).

Los restos del “Ciudad del Cairo” escondían un tesoro (fuente).

Se trataba de cien toneladas de monedas de plata, valoradas en 47 millones de euros, que permanecían en el interior de un barco que naufragó durante la Segunda Guerra Mundial.

Cargamento de monedas de plata que llevaban a Inglaterra (fuente)

Cargamento de monedas de plata que llevaban a Inglaterra (fuente)

La carga pertenecía al Gobierno Británico y estaba destinada a costear los gastos de la guerra, iba a bordo del buque “City of Cairo”, que cubría la ruta entre Bombay e Inglaterra.

Moneda encontrada en el "Ciudad del Cairo" (fuente).

Moneda encontrada en el “Ciudad del Cairo” (fuente).

Pero el barco fue hundido en 1942 antes de llegar a su destino por el impacto de dos torpedos lanzados desde un submarino alemán cuando se encontraba a 772 kilómetros al sur de la isla de Santa Elena. Los restos fueron localizados a una profundidad de 5.150 metros en 2011 y hasta septiembre de 2013 no se pudieron recuperar.

Cola del torpedo que hundió al "Ciudad del Cairo" (fuente).

Cola del torpedo que hundió al “Ciudad del Cairo” (fuente).

Por último, la primicia que nos obliga a hacer esta entrada “extra”, hoy se ha publicado el hallazgo del portaaviones USS “Independence”, esta vez a cargo del conocido arqueólogo submarino James  P. Delgado, autor de numerosos libros y experto en la materia.

El portaaviones USS "Independence" (fuente)

El portaaviones USS “Independence” (fuente)

Todos recordamos a ver visto este mastodonte de los mares en películas como “Tora Tora Tora”, y no, no fue víctima de las bombas niponas, aguantó incluso las bombas nucleares que le lanzaron en Bikini. Fue precisamente esta la causa de que en 1951 se decidieran a hundirlo por su alta contaminación radiactiva.

Fotografía del USS "Independence" antes de Bikini (US NAvy)

Fotografía del USS “Independence” antes de Bikini (US Navy)

El USS “Independence” ha sido hallado gracias al programa emprendido hace dos años para localizar los pecios históricos del Golfo de los Farallones, utilizando para ello el robot submarino de la casa Boeing, Echo Ranger y el sonar de alta resolución 3D de la firma británica Coda Octopus. Se da la circunstancia que el  USS “Independence” participó en el hundimiento del  IJN “Musashi”.

España tiene pendiente encontrar a los suyos, les recordamos las entradas que hicimos sobre el submarino B-5, C-5 y el crucero Reina Regente.

BIBLIOGRAFÍA

  • Ballard, R. D., Hiebert, F. T., Coleman, D. F., Ward, C., Smith, J. S., Willis, K., . . . Torre, F. (2001). Deepwater Archaeology of the Black Sea: The 2000 Season at Sinop, Turkey. American Journal of Archaeology, 105(4), 607-623.
  • Delgado, J. P. (2009). Survey of the Steam Yacht Fox at Qeqertarsuaq (Disko Island, Greenland, 20th Century). Journal of Field Archaeology, 34(1), 25-36.
  • Delgado, J. P. (2015). Triangulating Archaeological Landscapes: The U.S. Coast Survey in California, 1850–1895. The Journal of Island and Coastal Archaeology, 1-3.
  • Gifford, J. A. (1974). A Survey of Shipwreck Sites off the Southwestern Coast of Turkey. Journal of Field Archaeology, 1(1/2), 23-25.
  • Iii, C. H. H., Blanton, D. B., Gammisch, R. A., & Broadwater, J. (1994). A Marine Archaeological Reconnaissance Using Side-Scan Sonar, Jamestown Island, Virginia, U.S.A. Journal of Coastal Research, 10(2), 351-359.
  • Singh, H., Adams, J., Mindell, D., & Foley, B. (2000). Imaging Underwater for Archaeology. Journal of Field Archaeology, 27(3), 319-328.

El Submarino G-7 a través de la pintura.

Seguimos con nuestra sección de artes gráficas, hoy nos toca rescatar a nuestro viejo amigo el “G-7”. Veamos el cuadro pintado por Manuel García.

Aquí vemos el G-7 de Manolo con el más mínimo detalle (colec. Manuel García)

Aquí vemos el G-7 de Manolo con el más mínimo detalle (colec. Manuel García)

El “G-7” antes fue el “U-573” como vimos en la anterior entrada, un submarino alemán del tipo VII-C que se empieza a construir en los astilleros Blohm und Voss de Hamburgo en 1940.

Preciosa fotografía de Casaú, anterior al 15 de junio de 1961 (colec. A.Arévalo).

Preciosa fotografía de Casaú, anterior al 15 de junio de 1961 donde podemos ver la numeral de G-7 (colec. A.Arévalo).

Se botó el 17-4-1941, entregándose a la Kriegsmarine el 5-6-1941. El cuadro recoge el momento en que la gente sube  y prepara la maniobra de entrada en puerto, en el punto CHARLIE LIMA.

El G-7 en las gradas horizontales de la E.N. Bazán (colec. A. Arévalo).

El G-7 ‘EBCS ‘en las gradas horizontales de la E.N. Bazán (colec. A. Arévalo).

Todavía recuerdo con gracia el día que me preguntaban en casa quién era “Charlie”, yo quise darle emoción pero fue imposible, se trata del punto de corte entre el Faro de la Curra y el Islote de las Palomas.

Otra foto del G-7 en Bazán, se puede ver el detalle que tiene Manuel en su cuadro (colec. A. Arévalo).

Otra foto del G-7 en Bazán, se puede ver el detalle que tiene Manuel en su cuadro (colec. A. Arévalo).

Manuel usó una fotografía de Casaú para realizar su cuadro, el maestro Casaú ha sido nuestro Robert Kappa de la Peñica. La foto se tomó desde el Faro de la Navidad, vecino desde hace tiempo de “Charlie”.

Foto de Casaú con la numeral de S-01 y la dotación en Br y Er de guardia para entrar en Cartagena (colec. M. García).

Foto de Casaú con la numeral de S-01 y la dotación en Br y Er de guardia para entrar en Cartagena (colec. M. García).

Conservó su artillería de 88 mm, pero se eliminó el típico “corta redes” de estos buques. Este montaje terminaría en el antiguo Museo Naval de Cartagena, actualmente no se expone.

Caracteristico montaje de los submarinos tipo VII-C un cañón de 88 mm (colec. A. Arévalo).

Caracteristico montaje de los submarinos tipo VII-C un cañón de 88 mm (colec. A. Arévalo).

En 1958, al ser de los poquísimos Unterseeboot que quedaban operativos en el mundo, se aprovechó para rodar la película “U-47 Comandante Prien” que recreaba la incursión en Scapa Flow, ¡cuántas películas se hubieran podido rodar de haberlo conservado!

Película rodada en 1958 dirigida por  Harald Reinl (fuente internet).

Película rodada en 1958 dirigida por Harald Reinl (fuente internet).

Sus seis “hermanos” españoles sufrieron en sus carnes la derrota alemana; así, al carecer la industria naval española de recursos para sacarlos adelante, fueron languideciendo en la factoría de Cartagena hasta que, en 1949, se decidió cancelar primero los dos últimos y, finalmente, en 1961, el resto.

El submarino G-1 en proceso de construcción en los astilleros de Cartagena (E.N. Bazán).

El submarino G-1 en proceso de construcción en los astilleros de Cartagena (E.N. Bazán).

Los problemas de los “G’s” españoles fueron varios, uno de ellos, de pesos al tener que utilizar una chapa de 23 mm, en vez de 18 mm como era el diseño original. La siderurgia española no era capaz de conseguir el mismo acero. Esto llevo a un aumento de peso y a un alargamiento, cuatro cuadernas, algunas menos que de las que se le han metido al nuevo “S-80”.

Proceso de alargamiento  del G-7, preludio de su hermano pequeño el S-80 (E.N. Bazán).

Proceso de alargamiento del G-7, preludio del nuevo S-80 (E.N. Bazán).

El 15-06-61 se cambia la numeral de “G-7” por “S-01”, conservando el color “gris naval”. La foto de Casaú se aprecia el “gris” y casi seguro se puede datar de  junio de 1962, cuando volvía a la base de Cartagena procedente de Barcelona.

Vemos aquí al G-7 como S-01 en una visita a Barcelona en junio de 1962 (colec. A. Arévalo).

Vemos aquí al G-7 como S-01 en una visita a Barcelona en junio de 1962 (colec. A. Arévalo).

Poco después se pintaría su casco de negro, al igual que sus nuevos hermanos  que llegaron con la ayuda americana, color que no han abandonada ya nuestros submarinos.

Existen modelos en papel donde se pueden ver y comparar los detalles de la obra de M. García (fuente internet).

Existen modelos en papel donde se pueden ver y comparar la exactitud de los detalles de la obra de M. García (fuente internet).

Lamentablemente, y pese a que era una auténtica pieza de Museo, una vez más el desinterés oficial impidió su conservación, dándose de baja por la O.M. Nº 246 del 02-05-1970.

El Capitán de Corbeta Guillermo González de Aledo Rittwagen también pintó el G-7, se trata de un uno de los mejores y más completos pintores de temas marinos (Base de Submarinos).

El Capitán de Corbeta Guillermo González de Aledo Rittwagen también pintó el G-7, se trata de un uno de los mejores y más completos pintores de temas marinos (Base de Submarinos).

Subastado, se vendió por 3.334.751 de las antiguas pesetas, más de uno se tira de los pelos. El enorme reclamo turístico que supondría y no aprendemos, actualmente tenemos al Tonina criando herrumbre y nadie se decide.

G. de Aledo y Manuel García, en ambos cuadros vemos la precisión de sus detalles.

El submarino G-7 de la mano de G. de Aledo y Manuel García, en ambos cuadros vemos una enorme precisión en sus detalles.

Manuel García no ha sido el único en pintar el “G-7”,  también lo pintó el conocido y renombrado pintor navalista Guillermo González de Aledo Rittwagen (1923-2000).

 

BIBLIOGRAFÍA

– BUSQUETS y VILANOVA, Camil; COELLO LILLO, Juan Luis; CAMPANERA Y ROVIRA, Albert; y RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, Agustín Ramón.  Los submarinos españoles. Madrid: 2002, Agualarga. 325 pp.

– GONZÁLEZ de ALEDO RITTWAGEN, Guillermo: Mares, barcos, hombres. Madrid: 1985, Editora Mundial, S.A.  153 pp.

–  GONZÁLEZ de ALEDO RITTWAGEN, Guillermo: A son de mar. Madrid: 1986, Editora Mundial, S.A. 153 pp.

– GONZÁLEZ de ALEDO RITTWAGEN, Guillermo: Nuestra Marina. Madrid: 1988, Editora Mundial, S.A.  153 pp.

– WIPER, Steve:  Kriegsmarine Type VII U-Boot [Warship Pictorial 27]. London: 2004, Classic Warships Publishing, 72 pp.

 

 

 

Historia de un submarino italiano que pudo ser español, el U-42 o Balilla.

“Che l’Inse”

Esta vez nos remontamos a la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra, España acaba de aprobar la Ley Miranda y se dispone a comprar submarinos para formar el embrión de su Arma Submarina. Los submarinos empiezan a hacerse famosos y a jugar un papel muy importante, ases como von Arnauld de la Perière consiguen hundir 459 679 toneladas de registro bruto  y las provisiones empiezan a escasear en la Gran Bretaña.

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España no tiene infraestructura, la Sociedad Española de Construcciones Navales (SECN), bajo la influencia de Zaharoff y Vickers, recaba informacion de Electric Boat Co., bajo cuya licencia construían submarinos en Inglaterra. Solo existen en ese momento dos naciones todavía neutrales y con la tecnología suficiente donde dirigirse, Estados Unidos e Italia.

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Por tanto, se entablaron rápidamente conversaciones con la firma italiana FIAT-San Giorgio, que ya el año anterior, 1914, había ofertado algunos de sus productos a la Armada, y con la propia Electric Boat Co. que, como hemos visto, presentaba también sus proyectos a través del binomio Vickers-SECN.

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De los diversos modelos italianos considerados, la Armada escogió en marzo de 1915 como más idóneo para tareas de adiestramiento el proyectado por el afamado Cèsare Laurenti “Tipo 120”, de 260 toneladas en superficie y 380 en inmersión; decidiendo adquirir primero una sola unidad, y poco después se amplía a otras dos, firmándose los oportunos contratos los días 21 y 30 de abril, respectivamente. Este diseño sería conocido en la Regia Marina italiana como clase “F”.

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Los submarinos de Laurenti eran de casco sencillo, a excepción de la parte central que era de doble casco resistente con una extensión de ¼  sobre la eslora. La proa era de forma escalonada y más avanzada en su parte superior, disponiéndose los tubos lanzatorpedos en su parte inferior.

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Durante la fase de negociación con los italianos, informan a los españoles de la existencia de un submarino que se estaba construyendo en los astilleros de FIAT-San Giorgio de Muggiano (La Spezia). La empresa italiana ofrece a los representantes españoles la venta del submarino U-42, inicialmente encargado por la Marina Imperial alemana, protagonista de esta entrada y que podría haber sido el primer submarino de la nueva flotilla del entonces Capitán de Corbeta Mateo García de los Reyes.

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Ya en 1912 los astilleros Fiat-San Giorgio habían ofrecido sus diseños a los alemanes que buscaban obtener la máxima experiencia para desarrollar sus submarinos que habían comenzado con el U-1 en 1906, obra del ingeniero de origen español, Raimundo Lorenzo D’Equevilley y Montjustin, alumno aventajado del francés Máxime Laubeuf.

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Tras las oportunas gestiones, en el verano de 1913 se firma el contrato para la construcción de un submarino de 728 toneladas de desplazamiento en superficie, provisto de motores diesel FIAT de 1.250 a 1.300 caballos de potencia, con una velocidad máxima de 19 nudos en superficie: El buque recibió la denominación de U-42 y estaba previsto entregarse el día 1 de enero de 1915, pero su construcción se vio ralentizada por causa de la guerra y la desconfianza entre italianos y alemanes, que empezaban a sospechar de las intenciones de estos de entrar en la primera guerra mundial a favor de la Entente.

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Las autoridades alemanas perdieron pronto el interés en el U-42, ya que en caso de terminarse quedaría internado en Italia, si estos seguían neutrales o peor todavía pagarles un submarino para pasar a engrosar las fuerzas de sus enemigos.  No tiene, por tanto, nada de extraño que se ralentizasen los pagos alemanes y, en consecuencia, las obras.

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Ante esta situación, la FIAT-San Giorgio comienza a hacer gestiones para  vendérselo a un tercer país, donde entran a jugar nuestros compatriotas que buscaban adquirir submarinos de forma urgente. A mediados de marzo de 1915, el U-42 fue inspeccionado por una comisión de marinos españoles que emitieron un informe técnico favorable a su adquisición, dando comienzo las gestiones del Ministerio de Marina para hacerse con él.

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El Embajador español en Roma, Ramón Piña y Millet, entabló conversaciones con su homólogo alemán, príncipe Von Bülow. El diplomático germano apreció las ventajas de la cesión a España, dadas las circunstancias del momento, ofreciéndose a exponer las intenciones españolas a su Gobierno, tras obtener de nuestro embajador garantías de que, de verificarse la adquisición del buque, éste formaría parte permanente de las fuerzas navales españolas, no suponiendo así una amenaza para Alemania. Se sabe que Ramón Piña y Millet tuvo una reunión con el Embajador austriaco en Roma, Kajetan Mérey von Kapos-Mér en la residencia de  Cipriano Muñoz y Manzano, Embajador español ante la Santa Sede, donde se le pidió informacion sobre unos planos de unos submarinos.

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Finalmente, el 10 de mayo, el agregado naval alemán en Roma comunicó oficialmente a nuestro embajador que el Gobierno Imperial había accedido a la cesión a España del submarino U-42, al tiempo que el propio Ministerio de Marina germano lo notificaba a su embajador en Madrid, a fin de dar mayor formalidad al acto. No obstante, faltaba el visto bueno de los italianos, que estaban realizando gestiones para incorporarse a la Triple Entente en contra de sus antiguos aliados de la Triple Alianza, haciendo fracasar el trato de nuestro Embajador, pese a las palabras del director de FIAT-San Giorgio, Boselli que  le había asegurado que el Gobierno italiano no opondría dificultad alguna.

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El 23 de mayo Italia declaraba la guerra al Imperio Austrohúngaro, abandonando su neutralidad, siguiendo el camino marcado por el Ministro de Exteriores italiano, Sidney Sonnino en el tratado secreto firmado en Londres el 26 de abril de 1915. El mismo 24 de abril, los astilleros FIAT-San Giorgio comunican a Ramón Piña y Millet la imposibilidad de vender el submarino a nuestro país y rogaba la devolución de todos los documentos enviados al Ministerio de Marina español. No sabemos si estos ya se habían facilitado a los austriacos, aunque seguramente los alemanes disponían de copias.

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Lo que sigue ya es de sobra conocido. El submarino se incorpora a la Regia Marina italiana, siendo rebautizado como Balilla, botándose el 8 de agosto de 1915. En la tarde del 14 de julio siguiente, el Balilla bajo el mando del Capitán de Corbeta Paolo Tolosetto Farinata degli Uberti se encuentra realizando un bloqueo de la isla de Lissa, con el ocaso próximo y la batería baja decide hacer superficie para cargar sus baterías, cuando es avistado desde la isla que alerta a una pareja de torpederos austrohúngaros, el Tb 65F (ex-Hydra) y el Tb66F (ex-Skorpion), que raudos se dirigen a la posición del submarino. Sorprendiéndolo en superficie, inician un combate artillero con sus piezas de 47 mm. El Balilla rápidamente hace inmersión, dejando una gran mancha de combustible. Los torpederos despliegan sus rastras explosivas tratando de pescar al submarino, éste asoma la vela y lanza dos ‘siluri’, el Tb 65F cae para evitar los torpedos enganchándose en sus rastras que explosionan y le dañan la popa.

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Con la vela del submarino a la vista, los torpederos siguen con el fuego artillero, lanzándole el Tb 65F un torpedo de 450 mm que también falla; el Balilla da sus últimos coletazos, trata de hacer inmersión pero el submarino dañado se hace ingobernable, vuelve a asomar la vela y es en ese momento cuando aprovecha el Tb 66F para darle el tiro de gracia con un torpedo. El Balilla se fue al fondo con sus 37 tripulantes, mientras que el Tb 65F herido es llevado a remolque por su gemelo, regresando ambos a Sebenico. El Capitán de Corbeta Farinata degli Uberti recibió a título póstumo la máxima condecoración italiana, la Medalla de Oro al Valor Militar.

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Aquí termina la historia del U-42, que después fue Balilla y que pudo ser Isaac Peral. Tras la fallida compra de este submarino, la Armada española siguió haciendo gestiones para adquirir en el extranjero el cuarto submarino autorizado por la Ley Miranda, esta vez se eligió los Estados Unidos firmándose el 7 de julio de 1915 un contrato con la Electric Boat Co. para la construcción de un submarino modelo 903-L, inspirado en el M-1 de la Marina norteamericana y que pasó a ser el primer submarino de la flotilla de D. Mateo enjulio de 1916.

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BIBLIOGRAFÍA

– BUSQUETS y VILANOVA, Camil; COELLO LILLO, Juan Luis; CAMPANERA Y ROVIRA, Albert; y RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, Agustín Ramón.  Los submarinos españoles. Madrid: 2002, Agualarga. 325 pp.

– CASTRO VIEJO VICENTE, Cristino.  Submarinos aliados en la gran guerra 1914-1918. Madrid: 2006, Real del Catorce, 345 pp.

– POLLINA Paolo M.. I sommergibili italiani 1895-1962. Roma: 1963, Ufficio Storico della Marina Militare, 300pp.